Un informe reciente muestra que alrededor del 12% de la población mundial (alrededor de 928 millones de personas) enfrentó una inseguridad alimentaria grave en 2020, un aumento de 148 millones de personas con respecto a 2019. Además, la frágil situación que enfrenta el mundo está empeorando gradualmente y los impactos de la guerra y el cambio climático se han convertido en grandes desafíos para la seguridad alimentaria actual. En este artículo, exploraremos cómo estos desafíos están cambiando nuestras dietas y las razones subyacentes detrás de esto.
"El malestar social causado por la guerra y el cambio climático no sólo afecta la disponibilidad de alimentos, sino que también amenaza la calidad y la estabilidad de la dieta en general".
La seguridad alimentaria no sólo se refiere a un suministro adecuado de alimentos, sino que también incluye si los consumidores pueden obtener una nutrición adecuada de manera asequible. En la cadena mundial de suministro de alimentos, los conflictos locales causados por la guerra y los fenómenos meteorológicos extremos provocados por el cambio climático siguen perturbando la producción agrícola en zonas extensas.
Impactos del cambio climáticoSegún un informe de las Naciones Unidas, el cambio climático está aumentando la frecuencia e intensidad de los desastres naturales. Estos cambios han afectado a la producción mundial de alimentos. Por ejemplo, las sequías y las inundaciones no sólo destruyen los cultivos, sino que también afectan a los medios de vida de los agricultores, dejando a muchos de ellos en una situación desesperada. Esto ha desencadenado una serie de problemas económicos que han empeorado aún más el ya frágil sistema alimentario.
El impacto de la guerra en el suministro de alimentos"En muchos países de bajos ingresos, el cambio climático podría provocar una fuerte caída en el rendimiento de los cultivos, lo que agravaría el aumento de los precios de los alimentos".
Desde la antigüedad, la guerra ha sido uno de los factores clave que conducen a la inseguridad alimentaria. En las zonas de conflicto, los combates no sólo amenazan la vida de las personas, sino que también destruyen tierras de cultivo y cadenas de suministro. Muchos países dependen de suministros externos, lo que aumenta su vulnerabilidad a los riesgos.
El estudio encontró que la inseguridad alimentaria ha empeorado durante la pandemia de COVID-19, siendo los grupos vulnerables, especialmente los niños y las mujeres, los más afectados. Según el informe, alrededor de 300 millones de niños en todo el mundo se enfrentan al desafío de la inseguridad alimentaria, lo que causará daños irreversibles a su desarrollo físico y mental a largo plazo.
"Las mujeres, en particular, enfrentan un mayor riesgo de inseguridad alimentaria, lo que dificulta aún más su papel en el mantenimiento de la estabilidad del hogar".
Un problema tan complejo no puede ser resuelto por un solo país. Necesitamos cooperación internacional y políticas específicas para reducir el riesgo de inseguridad alimentaria. Por lo tanto, las organizaciones pertinentes deben fortalecer la cadena de suministro de alimentos, mejorar la accesibilidad y la conveniencia de los alimentos y garantizar fuentes dietéticas de alta calidad.
Ante los desafíos que van desde el cambio climático hasta la guerra, quizá tengamos que repensar cómo funciona nuestro sistema alimentario global y las consecuencias a largo plazo de cada decisión que tomamos. Sólo comprendiendo profundamente el problema en todos los niveles podremos desarrollar soluciones eficaces y lograr verdaderamente la seguridad alimentaria mundial. En el futuro, ¿cómo debemos responder a estos desafíos y garantizar la seguridad alimentaria básica de todos?