Los mastocitos (también conocidos como células cebadas o labrocitos) desempeñan funciones versátiles en los tejidos; sus funciones van más allá de la visión tradicional de las reacciones alérgicas y el shock anafiláctico, desafiando aún más nuestra comprensión del sistema inmunológico. En estudios recientes, los científicos han descubierto que estas células pueden desempeñar un papel clave en la cicatrización de heridas, la angiogénesis, la tolerancia inmunológica y la defensa contra patógenos.
La liberación dramática de mastocitos los convierte en actores importantes del sistema inmunológico, y no sólo en las reacciones alérgicas.
De hecho, los mastocitos son muy similares en estructura a los basófilos, pero ambos se desarrollan a partir de diferentes linajes de células sanguíneas. Los mastocitos maduran sólo después de ingresar finalmente a los tejidos, un proceso que les permite adaptar sus propiedades y funciones a su entorno.
Los mastocitos contienen abundantes gránulos, que son ricos en histamina, heparina y una variedad de mediadores proinflamatorios. Cuando los mastocitos se activan, pueden liberar selectivamente estos mediadores, desencadenando respuestas inflamatorias visibles a simple vista, como hinchazón y enrojecimiento. Estas células son cruciales para las respuestas protectoras del cuerpo, particularmente para brindar apoyo a nuestras barreras ambientales internas.
La supervivencia y activación de los mastocitos están estrechamente relacionadas con muchas enfermedades inmunes y pueden desempeñar un papel importante en la comunicación entre el intestino y el eje cerebro-intestino.
A diferencia de otras células del sistema inmunológico, los mastocitos se encuentran de forma natural en el cuerpo humano, en el cerebro. No sólo participan en las reacciones alérgicas, sino que también afectan las interacciones neuroinmunes, desempeñando especialmente un papel central en la percepción del dolor y la regulación endocrina. Esto nos llevó a preguntarnos si los mastocitos podrían servir como una especie de punto de conexión, vinculando las respuestas inmunes con el estado del sistema nervioso.
En el intestino, los mastocitos viven muy cerca de las fibras nerviosas sensibles. Cuando los mastocitos liberan mediadores, activan y sensibilizan los nervios, lo que desencadena aún más la inflamación neurogénica. Este proceso revela el importante papel fisiológico de los mastocitos en el proceso digestivo, sugiriendo su papel indispensable en la salud intestinal.
Importancia clínica Se ha demostrado que la activación de los mastocitos es importante en varias situaciones clínicas. Se han reportado en alergias, infecciones parasitarias y enfermedades autoinmunes. Esto sugiere que los mastocitos son capaces de reconocer y responder a una variedad de estímulos externos y participar en respuestas inmunes correspondientes.El síndrome de activación de mastocitos (MCAS) es un trastorno caracterizado por la liberación excesiva de mediadores de los mastocitos, lo que sugiere sus diversas funciones en la fisiopatología.
A medida que profundizamos nuestra comprensión de los mastocitos, cada vez más estudios descubren su papel en diversas enfermedades, especialmente su importancia en enfermedades autoinmunes, reacciones alérgicas e infecciones. ¿Significa esto que los mastocitos jugarán un papel importante en la inmunoterapia del futuro?