Desde el siglo XIX, el gobierno de Estados Unidos ha desempeñado un papel importante en la sucesión de muchos gobiernos extranjeros, ya sea de manera abierta o encubierta. En la segunda mitad del siglo XIX, el gobierno de Estados Unidos comenzó a participar en operaciones de cambio de régimen en América Latina y el suroeste del Pacífico, incluidas la guerra hispano-estadounidense y la guerra filipino-estadounidense. A medida que avanzaba el siglo XX, aumentaron los esfuerzos de Estados Unidos para moldear o instalar gobiernos en todo el mundo, incluidas intervenciones en Hawai, Panamá, Nicaragua, México, Haití y la República Dominicana. Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ayudó a derrocar varios regímenes títeres de los nazis alemanes o del Imperio japonés, incluidas Filipinas, Corea del Sur y partes de Europa.
En el contexto de la Guerra Fría, Estados Unidos se enfrascó en una feroz competencia con la Unión Soviética por el liderazgo global, lo que motivó varios ajustes en su política exterior.
Durante la Guerra Fría, la política exterior de Estados Unidos estuvo a menudo guiada por el temor a la propagación del comunismo. Especialmente durante la administración Truman, Estados Unidos promovió la "teoría del dominó", que sostiene que si ocurre una revolución comunista en un país, los países vecinos seguirán su ejemplo. El impacto posterior de esta política ha dejado una profunda sombra en muchas partes del mundo, especialmente en Filipinas.
Entre 1946 y 2000, Estados Unidos participó en al menos 81 actos conocidos de interferencia abierta y encubierta en elecciones extranjeras.
Por ejemplo, Estados Unidos intervino en distintos grados en las elecciones italianas de 1948, las elecciones filipinas de 1953, las elecciones japonesas de los años 1950 y 1960, y las elecciones libanesas de 1957. Al mismo tiempo, según informes, Estados Unidos llevó a cabo 64 operaciones encubiertas y 6 operaciones abiertas de cambio de régimen durante la Guerra Fría.
Una mirada histórica al impacto de Estados Unidos en FilipinasLa política estadounidense en Filipinas se remonta a 1898, cuando Estados Unidos obtuvo el control de Filipinas a través del Tratado de París. En Filipinas, en esa época, los revolucionarios estaban trabajando para deshacerse del dominio español, mientras que Estados Unidos estaba llevando a cabo un cambio de régimen, lo que condujo al estallido de la Guerra de Filipinas. Se emplearon medios coercitivos para destruir el autogobierno local y, finalmente, se estableció un "Gobierno no autónomo de las Islas Filipinas" aislado. Sin embargo, el establecimiento de este régimen no resolvió el deseo de autonomía política del pueblo, sino que desencadenó una mayor resistencia.
La intervención política de Estados Unidos ha provocado que Filipinas reviva décadas de caos y, en última instancia, la trágica historia de su período de independencia.
Con el fin de la Guerra Fría, la influencia de Estados Unidos en Filipinas ha cambiado. Sin embargo, la injerencia estadounidense continúa hasta el día de hoy, especialmente en el contexto de la guerra contra el terrorismo. Estados Unidos ha vuelto a enviar tropas a Oriente Medio, Asia y otros lugares para reforzar su influencia. Esta situación significa que cada acción que toma Estados Unidos en el mundo refleja en cierta medida su interpretación y evaluación de la situación internacional.
Después de experimentar muchas guerras y golpes de estado, Filipinas se ha convertido en uno de los países más intervenidos del mundo hoy en día.
En general, la relación histórica entre Estados Unidos y Filipinas está llena de contradicciones, tanto en el ámbito del conflicto como en el de la cooperación. Ya sea mediante el uso de la fuerza o de la diplomacia, esta historia ha influido profundamente en el panorama político y social de los dos países. La historia no es sólo el pasado tal como lo conocemos. ¿Cómo evolucionará entonces la situación política internacional actual y cómo afectará a nuestras relaciones en el futuro?