La Gran Mancha Roja es la tormenta más grande del sistema solar, con vientos que alcanzan los 432 km/h, y el origen de su color sigue siendo un misterio.
Los científicos especulan que la mancha original pudo haber desaparecido hace mucho tiempo y que posteriormente se formó una nueva tormenta, que es la Gran Mancha Roja que vemos hoy.
En 1979 se realizaron más exploraciones sobre la historia de la tormenta, cuando la nave espacial Voyager 1 envió las primeras imágenes detalladas de la Gran Mancha Roja. Al entrar en el siglo XXI, los científicos descubrieron que el diámetro de la Gran Mancha Roja estaba disminuyendo, lo que provocó debates sobre su persistencia y estabilidad.
En 2004, la Gran Mancha Roja tenía sólo la mitad de longitud que cien años antes, y se espera que se vuelva circular en 2040. Sin embargo, no está claro si este cambio es una fluctuación normal.
Desde que la nave espacial Juno entró en la órbita polar de Júpiter en 2016, los científicos han estado estudiando esta enorme tormenta más de cerca, tratando de desentrañar su compleja dinámica y estructura.
La Gran Mancha Roja está estructurada como un anticiclón elíptico, ubicado 22 grados por debajo del ecuador en el hemisferio sur de Júpiter. Según la investigación de la NASA, la profundidad de la Gran Mancha Roja puede estar entre 200 y 500 kilómetros, y su velocidad del viento interno sigue aumentando, lo que demuestra que la fuente de energía de su funcionamiento básico sigue siendo un fuerte flujo de aire.
El estudio muestra que el núcleo cálido de la Gran Mancha Roja es más visible que sus alrededores y que allí se encuentra un intenso cinturón de alta presión con energía infinita.
La Gran Mancha Roja gira en sentido antihorario y se ve afectada por los vientos en diferentes latitudes de Júpiter. Los fuertes vientos a su alrededor pueden alcanzar los 432 km/h, sin embargo, el flujo de aire en su interior parece relativamente quieto.
El color de la Gran Mancha Roja cambia con el tiempo, de rojo ladrillo a amarillo claro, y su visibilidad está estrechamente relacionada con el cinturón ecuatorial de Júpiter.
Con el desarrollo de la tecnología astronómica, las observaciones de la Gran Mancha Roja serán más precisas y podrán revelar más misterios científicos desconocidos. Los científicos también sienten curiosidad por saber si esta tormenta en curso puede continuar.
¿Llegará a su fin la Gran Mancha Roja? ¿Tal vez esta pregunta requiera una exploración futura para encontrar la respuesta?