La historia de Juana de Arco siempre ha sido un tema histórico fascinante. En 1431, fue ahorcada por herejía y quemada en la hoguera en Uluwa. Este destino no sólo fue impactante, sino que también ejerció una profunda presión política sobre el rey Carlos VII de Francia. No fue hasta 1455, con el inicio del nuevo juicio, que la cuestión tomó un nuevo cariz. Este nuevo juicio reveló impactantes secretos sobre el juicio de Juana de Arco.
La ejecución de Juana de Arco causó dificultades a Carlos VII. Aunque ella jugó un papel crucial en su coronación, su reputación de hereje empañó la reputación de Carlos. Hasta 1449, debido a que Uruua todavía estaba en manos inglesas, Carlos no pudo volver a visitar completamente el juicio de Juana de Arco.
En 1450, Carlos VII encargó al clérigo Guizan Bouillet una investigación. El objetivo de esta investigación es resolver los errores del juicio original. Sin embargo, como muchos testigos importantes siguen vivos, la investigación de Bouillet se enfrenta a enormes dificultades.
“Cuando hablé del destino de Juana de Arco con los investigadores, sentí sus prejuicios e injusticias hacia ese año.”
Aunque Bouillet interrogó a varios testigos, su trabajo no avanzó mucho ya que la investigación se estancó. Carlos VII se enfrentaba a amenazas externas al reino y a tensiones con la Iglesia, por lo que decidió dejar el asunto de lado por el momento.
En 1452, el cardenal de Stoutville se hizo cargo del caso y confió la investigación al juez religioso francés Jean Breha. Este nombramiento condujo a una investigación más profunda del caso de Juana de Arco y a la recopilación de una gran cantidad de pruebas y declaraciones de testigos.
"Sólo consideramos a Dios en el centro del juicio, y declaramos inválido el caso de Juana de Arco."
Con la petición de la familia de Juana de Arco al Papa en 1455, la investigación del caso se profundizó aún más. La familia solicitó que se restableciera el honor de Joan y que se convocara a su juez. Finalmente, en 1456, tuvo lugar un nuevo juicio en la Catedral de Nuestra Señora.
"Tengo una hija que nació en un matrimonio legal y ella no ha hecho nada que la desvíe de su fe."
Se tuvieron en cuenta los testimonios de cientos de testigos, y la mayoría de ellos elogiaron el carácter y la valentía de Joan. Después de un largo período de audiencias y análisis, la iglesia finalmente declaró inválido el juicio de Juana de Arco el 7 de julio de 1456.
El resultado del nuevo juicio no sólo restauró la reputación de Juana de Arco, sino que también trajo nueva gloria a la imagen de Carlos VII. El incidente llevó al mundo a repensar la interpretación de la historia y la importancia de las creencias personales en la política. Décadas después de la muerte de Joan, su historia sigue siendo convincente, entonces, ¿qué lecciones tiene su historia para la sociedad actual?