La septicemia hemorrágica (HS) es una enfermedad mortal causada por la bacteria Pasteurella que afecta especialmente al ganado vacuno y a los búfalos y tiene un enorme impacto económico. La enfermedad es causada por dos serotipos principales de Pasteurella, el asiático B:2 y el africano E:2. Aunque afecta principalmente al ganado vacuno y a los búfalos, también se ha encontrado en cabras, camellos, caballos y cerdos. Una vez que se produce un brote de HS, suele ir acompañado de una morbilidad y mortalidad de casi el 100%. Si la enfermedad no se trata en una etapa temprana, las pérdidas serán irreparables.
Los animales que mueren dentro de 24 a 36 horas generalmente tendrán solo una pequeña cantidad de sangrado puntual en los pulmones, mientras que los animales que mueren después de 72 horas tendrán sangrado y congestión pulmonar más significativos.
La principal vía de transmisión del HS es a través de la inhalación o ingestión de fuentes de agua y piensos contaminados. La distribución de HS varía ampliamente en diferentes regiones, dependiendo del clima, las prácticas de alimentación y las especies animales. Por ejemplo, en Sri Lanka, el país tiene zonas endémicas y no endémicas distintas debido a su entorno climático diverso. Esta variación permitió a los investigadores observar áreas potenciales de alta incidencia de la enfermedad, particularmente durante la expedición al sur de Asia, donde la prevalencia de HS reportada en la literatura era bastante común.
El sur de Asia es la región donde ocurre con mayor frecuencia la sepsis hemorrágica, que está relacionada con la debilidad de los animales causada por la mala alimentación estacional.
Los síntomas clínicos de la HS son diversos y el período de incubación varía según el modo de infección. En algunos casos, el período de incubación puede ser tan corto como 12 horas y progresar hasta mostrar un alto grado de síntomas clínicos. En las primeras etapas de la enfermedad, el ganado mostrará fiebre, depresión y pérdida de apetito, y luego puede desarrollar dificultad para respirar y salivación significativa.
El curso clínico generalmente observado se divide en tres etapas: primero, fiebre y depresión; segundo, dificultad para respirar y edema mandibular; finalmente, con el avance de la enfermedad, los animales mostrarán signos de incapacidad para mantenerse en pie y desarrollarse; a la etapa terminal de septicemia.
El diagnóstico de cáncer suele basarse en análisis de sangre y en la presentación de síntomas clínicos. En cuanto a los métodos de tratamiento, el uso de sulfadiamina oral y oxitetraciclina inyectada son actualmente los métodos de tratamiento más comunes. En las primeras etapas de un brote, el tratamiento oportuno puede reducir significativamente la mortalidad y prevenir una mayor propagación de la enfermedad.
No se puede subestimar el impacto de la HS en las comunidades y las economías agrícolas, especialmente en áreas donde el ganado vacuno y los búfalos son las principales fuerzas productivas. Por ejemplo, en la provincia paquistaní de Punjab, se estimó que las pérdidas económicas debidas al HS en 1996 superaron los 2.170 millones de rupias paquistaníes (aproximadamente 58 millones de dólares EE.UU.). Los agricultores generalmente creen que la septicemia hemorrágica tiene un impacto económico incluso mayor que el de la fiebre aftosa, debido a su mayor mortalidad y pérdidas económicas.
En estudios realizados en la India, entre 1974 y 1986, la sepsis hemorrágica provocó la tasa de mortalidad más alta entre todas las enfermedades infecciosas.
Los brotes de septicemia hemorrágica pueden tener graves consecuencias para la industria genética, la seguridad alimentaria y todo el ecosistema. A medida que la epidemia continúa propagándose, ¿deberíamos prestar más atención a la vigilancia y el control de las enfermedades para proteger a nuestro ganado vacuno y búfalos y evitar pérdidas económicas?